SANTA CRUZ
Entre cartas marcadas y silencios incómodos: comienza el tercer año del gobierno de Claudio Vidal
El gobierno de Vidal en la provincia de Santa Cruz comienza su tercer año de gestión con un escenario político que, para muchos, parece tener las cartas ya marcadas
En una provincia golpeada por la crisis económica, la falta de inversiones estructurales y un clima social que oscila entre la expectativa y la desconfianza, el oficialismo intenta reacomodar sus piezas en un tablero donde cada movimiento tiene impacto directo en la gobernabilidad.
Dentro de esa estrategia aparecen dos figuras centrales que el propio Vidal ha decidido preservar y utilizar según las necesidades del momento. Se trata de dos cartas fuertes en la baraja política provincial: Pedro Luxen y Fabián Leguizamón.
En el caso de Pedro Luxen, su rol dentro del gobierno ha sido el de un verdadero comodín político. Con una trayectoria cercana al gobernador, Luxen llegó a la Jefatura de Gabinete luego de haber ocupado cargos clave dentro del oficialismo: primero como ministro de Gobierno y luego como diputado provincial.
Su desembarco en la coordinación política del Ejecutivo no es casual. Forma parte de una estrategia clara de Vidal para ordenar el frente interno y garantizar una conducción más firme en el inicio de un año legislativo que se anticipa complejo.Sin embargo, la política santacruceña no se mueve únicamente por designaciones o cargos.
También se mueve por gestos, silencios y ausencias. Y en ese terreno la figura del vicegobernador Fabián Leguizamón volvió a quedar en el centro de la escena.La ausencia de Leguizamón en la sesión inaugural de la Legislatura provincial generó repercusiones inmediatas en el ámbito político.
Faltazo Legislativo
Desde la Vicegobernación difundieron un comunicado oficial en el que atribuyeron la inasistencia exclusivamente a una indisposición de salud que le impidió participar del acto institucional. Formalmente, el tema quedó explicado.
Políticamente, sin embargo, el debate quedó abierto. La situación adquiere otra dimensión si se la observa en el marco de un proceso político que muchos sectores de la sociedad santacruceña consideran una verdadera estafa electoral: el acercamiento y acuerdo político con sectores del kirchnerismo dentro de la estructura de poder provincial. Trascendió que Fabián Leguizamón habría pedido volver a la UCR, (donde en su momento renunció).... aunque no se sable si aceptarían su regreso.
Un movimiento que para parte del electorado representó una contradicción directa con el discurso de cambio que llevó a Vidal a la gobernación.En ese contexto, cada gesto pesa más de lo que parece.
Las tensiones internas, las diferencias públicas y los silencios estratégicos comienzan a dibujar un mapa político más complejo de lo que el oficialismo intenta mostrar.
Santa Cruz atraviesa un momento delicado.
La crisis económica golpea a los municipios, la discusión salarial sigue siendo una deuda pendiente y la política parece concentrada en acomodar piezas dentro del propio tablero de poder.
Mientras tanto, la sociedad observa con una mezcla de paciencia y cansancio. El tercer año de gestión suele ser, en cualquier gobierno, el momento donde las promesas se transforman en resultados o comienzan a desvanecerse.
En Santa Cruz, la partida sigue en juego. Pero para muchos ciudadanos, la pregunta ya no es qué carta jugará el gobierno, sino si las cartas estuvieron marcadas desde el principio.


