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28/03/2024 - 20:00
PATAGONIA RUN

Patagonia Run 100 Millas: Una exigencia antinatural que vale todos los dolores del mundo y más

En primera Pablo Berisso nos cuenta su experiencia de una de las mejores carrera de Trail Run del mundo. Patagonia Run 100 Millas

¿Por qué una persona se propone correr más de 30 horas en la montaña? Valores y desafíos. Así fueron mis primeros 161 kilómetros: de la felicidad a los cuestionamientos.

En el trail running, como en el deporte en general, hay dos maneras de calificar a los corredores: élites y amateurs. Para los primeros, entrenar, cuidarse, competir y mejorar es su trabajo y forma de vida, además de placer claramente.

Para el resto, el 90% de los que amamos este deporte, es un estilo de vida que elegimos y que para poder llevar adelante debemos trabajar muy duro, ya que hay que costear viajes, inscripciones, estadías, entrenamientos, equipamiento necesario y todo lo que implica ser parte de este hermoso deporte. Pero a la vez, los amateurs se dividen en varios tipos diferentes, y cada uno tiene sus necesidades y justificaciones que seguramente sean más que válidas.

No es lo mismo un joven de 20 años que empieza a correr, que tiene décadas por delante para experimentar que una persona de 40 o 50 años que descubre este deporte y sabe que lo que hoy su cuerpo le permite hacer quizá mañana no. Y eso repercute en las decisiones que cada corredor o corredora toma respecto a sus desafíos. Y, siempre que lo haga con la máxima responsabilidad, hay que respetarlo. Porque nadie es nadie para juzgar al otro, y menos si no conoce su historia y motivos. Al contrario, siempre hay que alentarlo e impulsarlo para que lo haga con la más absoluta conciencia y que se prepare a la altura del desafío que decidió afrontar. Porque, a la larga. La negativa y los fundamentalismos nunca llevan a un buen final.

Cuando me planteé el desafío de correr las 100 millas (161 kilómetros) de Patagonia Run 2023, pensé: “Es media carrera más”. Venía de correr 110K (kilómetros) por segunda vez y la diferencia matemática entre esa distancia y los 161 de este año eran 50K. O sea, media carrera más. Enorme error. Nunca imaginé que ese extra implicaría un esfuerzo sobrehumano que podría desembocar en varios días en cama.El humano es el ser más inexplicable que pueda existir. Debe ser el único sobre la faz de la tierra que cuando más duro es el camino que tiene que atravesar para alcanzar un objetivo, más disfruta del logro cumplido. Para cualquier persona “normal” puede sonar masoquista, pero es real. Los corredores de trail, por ejemplo, cuando corremos una carrera que no es lo difícil que esperábamos, la criticamos.


Está claro que el sólo hecho de correr “non stop” 100 mi. de sencillo no va a tener nada, y mucho menos si se trata de la carrera de trail más importante de América y una de las más importantes del circuito mundial de Spartan Trail World Championship: Patagonia Run Mountain Hard Wear, uno de los desafío más exigentes del mundo que recorre los paisajes patagónicos más bellos de la hermosa ciudad neuquina de San Martín de los Andes.

Llegamos a San Martín el martes 11 de abril pasado el mediodía y, como cada año, en la ciudad neuquina ya se palpitaba una semana inolvidable. Los corredores y corredoras cruzándose en cada esquina, algunos haciendo sus últimos entrenos, otros acreditándose (retirando su kit de remera, número de corredor y regalos de la organización), otros paseando por la enorme exposición que cada año arma la organización (en la que no falta ninguna marca del mercado) y otros, recién llegados, tratando de encontrar algún lugar donde parar en una ciudad colapsada por los deportistas y sus familiares, a pesar de que cuenta con más de 6000 camas.


Correr en una obra de Van Gogh

El reloj marca que faltan apenas unos minutos para las 11 am. La adrenalina corre a mil por las venas. Al llegar me encuentro con el Doc. Marcelo Parada (creador de los circuitos de Patagonia Run) en pleno trabajo, me abraza, nos sacamos una foto y me desea la mejor de las suertes. Amigos por todas partes, Flor, Jime, Nadia, Agueda, Leo, y muchos más acompañando y alentando desde afuera del corral de corredores. Dentro, Sofi Cantilo que saltando me abraza y contagia su alegría; mi amigo Seba Solimo no para de moverse y emocionarse; como Rodrigo Quintana; y Karen Melchori no puede evitar el llanto que provoca el más maravilloso texto que leyó Mariano Álvarez.

Porque hay que decirlo así: los organizadores (Gabriela Azcárate, Sergio Ochoa y Mariano Álvarez) hicieron lo que para mí fue la mejor largada de la historia de mi vida para una de las mejores carreras de trail del mundo. Y que quizá sea muy difícil de superar.Desde la plaza San Martín largamos unos 350 locos y locas (anormales para algunos) en búsqueda de esos 161 kilómetros con más de 9.000 metros de desnivel positivo acumulado. Cinco cuadras de llanto hasta la costanera del Lago Lacar en un tunel de personas que, entre cencerros, cornetas y aplausos, no paraban de alentar y de desearnos lo mejor. Tres cuadras más en subida y a la montaña.